“Este departamento no tiene oportunidades porque carece de dirigencia”. “Este es un departamento anacrónico y decadente”. “Se requiere renovación, porque lo que vemos, es a los mismos con las mismas”. “Quisiéramos tener una región donde la mente funcione”. Con estas palabras, un grupo de profesionales que se reunieron a pensar en las posibilidades que perciben hacia el futuro, sintetizó lo que a diario se ve en el Tolima. No hay acciones de liderazgo público ni privado. Va a ser muy difícil que las generaciones actuales y las venideras encuentren un escenario nuevo y propicio para el cambio, en una región que sigue anquilosada por la recurrencia de sus élites a viejos y desgastados esquemas de organización social.
Si avanzáramos en logros puntuales como los alcanzados por el profesor Mauricio García Arboleda, a quien podemos designar como uno de los líderes de la agricultura orgánica en el Tolima, y quien gracias al apoyo del Sena en el Espinal realiza investigaciones con productos orgánicos para ver si esta región se libera algún día, como ya lo han hecho otros territorios, de esas cadenas de esclavitud nefastas para el medio ambiente y para la salud humana que manipulan a su antojo las multinacionales de los agroquímicos.
Y si avanzáramos, para que algún día, en lugar de andar “exorcizando” el inconformismo con las semillas transgénicas como las del algodón, donde los pingües resultados se los endosan a las malas prácticas agrícolas, podemos bajo nuestro liderazgo sembrar con éxito algodón orgánico como ya lo hace India, China, Taiwán y Corea. Ahí sí habría cómo diseñar una política de emprendimiento agroindustrial que pondría los productos del Tolima en los mercados del mundo. “Es la agroindustria vista al futuro, pero con valor agregado”.
Gracias al trabajo de Mauricio García se pudo desarrollar, por ejemplo, una variedad de arroz orgánico que hoy permite sembrar cientos de hectáreas en Putumayo. En la medida en que estas iniciativas cuenten con mayor apoyo, seguramente podremos avanzar hacia la consolidación de atractivas alternativas comerciales. Como lo hizo Costa Rica que impulsó tres líneas de productos pensando en el mercado de Estados Unidos: orgánicos, étnicos y exóticos. Eso es tener una política para trabajar por el desarrollo. O lo que hace localmente el Huila quien ya cuenta con un laboratorio de biotecnología en plena operación.
Coletilla: Causa estupor que la Alcaldía de Ibagué mediante un contrato navideño se vaya a gastar 299 millones de pesos para hacer un censo sobre los taxis que operan en la ciudad y para instalar un dispositivo “no clonable” que sirva para identificarlos. Nadie imaginaba que hasta ese límite llegara el desorden. Y revela que en la Secretaría de Tránsito reina la ineficiencia y no hay liderazgo. Mientras tanto, que siga imperando la ley de la selva.
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