Los consejos gremiales

Frente a los hechos cotidianos que suceden en el Tolima, hubo recientemente uno que llama la atención: El primero que lo expresó fue Fenalco, quien en cabeza de su director palabras más, palabras menos, recomendó a los empresarios pagar la prima de navidad por tardar el 15 de diciembre con el fin de reactivar las ventas del comercio al final de un año muy difícil; luego fue el Comité de Gremios quien en reunión con el gobernador reiteró la solicitud de pago anticipado a los empleados públicos, a lo que el mandatario dio su aprobación inmediata.

Vamos por partes: Nadie niega la difícil situación económica y social que estamos viviendo; nadie desconoce que transitamos por épocas de vacas flacas; nadie oculta que por culpa de las pirámides y de la omisión del gobierno millones de colombianos van a tener una navidad amarga; y nadie descalifica que la recesión en Estados Unidos pronto cubrirá con su sombra estos territorios tercermundistas, incluido el Valle de las Lanzas. Ahora, si a esto le sumamos los males crónicos que padecemos de desempleo, subempleo, desplazamiento, violencia, inseguridad e incertidumbre, no entendemos por qué Fenalco y los demás gremios salen a dar consejos a los empresarios locales y al gobierno de que paguen pronto la prima de navidad para que la gente se gaste la plata.

Más parece esta invitación gremial un chiste de mal gusto que un verdadero propósito para reactivar la endeble economía local. Con los actuales empleos, salarios y primas no se reactiva la economía del Tolima. La prueba está a la vista. ¿Dónde están las nuevas empresas que se crearon este año, a parte del famoso call center? ¿Cuántos nuevos empleos se generaron? ¿Qué positivo dejaron las reuniones y los análisis gremios-gobierno y gobierno-gremios? A punta de que se le pague la plata a los empleados para que salgan desaforados a gastarse lo poco que ganan, no vamos a hacer ningún desarrollo ni a calmar ningún dolor de cabeza. Eso se llama gastar paños de agua tibia en la frente de un enfermo terminal.

Contrasta esta visión parroquial que invita a gastar, con la de Carlos Slim, uno de los hombres más ricos, quien frente a la crisis mundial, hizo varias recomendaciones a sus empleados en México: “Bajar el nivel de gastos personales. Es importante que revisen sus gastos personales y procuren apretarse el cinturón. Procuren no gastar en cosas que no sean de primera necesidad”. Se considera de primera necesidad: Alimentación, vivienda, educación y salud; “Ahorrar lo más posible. Esto se hace aun más importante por la incertidumbre que existe actualmente”; guardar el dinero en el banco, bajar las deudas, cuidar las tarjetas de crédito que “son una tentación enorme” y “tener cuidado con los préstamos a otras personas”.

Coletilla: En tiempos de crisis lo mejor es guardar.

Ibagué, 11 de diciembre de 2008

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