Ustedes, que se proclaman estrategas, demuéstrenos con hechos, no con más estudios prospectivos acéfalos, cómo construir un camino hacia la prosperidad en esta tierra;
ustedes, necios eruditos y falsos voceros de la moral pública, díganos cuándo van a enterrar a sus fantasmas y cuándo se van a liberar de las tetas que los amamantan;
ustedes, políticos y politiqueros de todas las pelambres, demuéstrenos con hechos, cómo se pueden ganar nuestra admiración y nuestro respeto;
ustedes, gobernantes, díganos cuándo van a suscribir un pacto de sangre para trabajar sin descanso, con honestidad y lealtad por nuestro pueblo;
ustedes, sacerdotes de Cristo, cuándo su ejemplo nos hará regresar a los templos;
ustedes, artistas y poetas, sigan cantando, para que el canto no se silencie y el verso sea el hilo que nos mantenga ligados a la vida;
ustedes, maestros pacientes y sabios que desde el anonimato del aula de clase entregan su corazón a la alegría del niño que descubre las primeras letras; ustedes, padres que ofrendan sus energías y su amor para que la familia se mantenga unida;
ustedes, campesinos de la montaña y del llano, con sus brazos fuertes para el trabajo y su vocación que no agota el cansancio;
ustedes, periodistas íntegros, que madrugan no a calumniar ni a lanzar injurias a sus paisanos, sino que ejercen el sagrado oficio de informar desde la independencia;
ustedes, empresarios que con honradez van en pos de acrecentar la riqueza para que más familias compartan el pan en la mesa;
ustedes, jóvenes que cargan en sus corazones los sueños y pueden tener la voluntad de luchar por los más nobles ideales;
ustedes, mujeres, suspiro y aliento, beso y abrazo, eterna compañía;
ustedes, niños, solo inocencia y sonrisa, que van a las fuentes y a los lagos tranquilos a jugar con barquitos de papel y duermen escuchando cuentos para soñar con hadas y palacios;
ustedes, tolimenses en el exilio, diáspora que guarda en su corazón un pedazo de suelo;
ustedes, médicos abnegados que entregan sus vidas a restaurar la salud de sus pacientes;
ustedes, hombres y mujeres todos de mi tierra, los invito de corazón a quebrantar este círculo de monotonía que nos va envejeciendo; los invito de corazón a luchar para derrotar la ignorancia, para que un día aprendamos a tomar decisiones por nuestra cuenta, no sujetas a los caprichos ni a los intereses de nadie; para que un día podamos escoger buenos gobernantes y el desarrollo y el bienestar sean posibles.
Los invito de corazón a trabajar para que esta sea una región autónoma en sus decisiones, para que se agigante en la solidaridad, para que crezca con ciudadanos educados y para que entienda que solo desde la unidad de propósitos y de sueños se puede construir el lugar digno en el que merecemos vivir.
Ibagué, Enero 22 de 2009
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