Tras las elecciones vuelve el rosario de promesas. Después de un largo silencio y de una prolongada ausencia han regresado a la arena pública. Como gladiadores. Saludan a los cuatro vientos, sonríen, abrazan y prometen cambiar el Tolima. En algunas de esas hojas de vida hay títulos académicos, especializaciones, maestrías, como dirían en La Paloma, más preparados que un kumis; pero con pocas realizaciones y hechos concretos.
Tienen la solución a los problemas, saben de finanzas públicas, conocen el estado de la economía regional, saben cuántos kilómetros hay sin pavimentar, cuántos litros de agua por segundo ingresa a cada bocatoma, cuántos equipos de fútbol hay en cada vereda, cuántas empanadas se venden en la plaza de cada municipio, cuántas muchachas solteras quedan en el casco urbano y en qué barrio de Ibagué viven sus familiares.
Acostumbran agregarle un cero a sus boletines de prensa. Si tuvieron una reunión con diez personas, dicen que asistieron cien; y si asistieron doscientas, dicen que tuvieron interlocución con dos mil. Les gusta hacer cuentas alegres. Hablan de los cuarenta mil votos que obtendrán y de los proyectos de ley que tramitarán en el congreso.
Unos encarnan la transparencia, otros se dicen defensores a ultranza de la seguridad democrática, aquellos proclaman poseer la llave de la renovación, estos más dicen ser voceros de los empresarios, estos otros representan a los jóvenes y a las madres cabeza de familia. Todos madrugaron el lunes ocho de marzo a felicitar a las mujeres en su día internacional. Unos repartieron rosas y otros claveles. Esa es la vieja costumbre. Y hablan de dignidad y de respeto como si en verdad lo ejercieran.
Amen de la fauna local cubre el cielo de la geografía tolimense una nube oscura de candidatos golondrina. Vienen de todos los rincones del país, unos abrieron sede política por treinta días y otros vinieron por un número celular que les dio un político local. Ellos también prometen ayudar el Tolima. Por eso andan detrás de los líderes de los barrios y buscan desesperadamente un espacio dónde exponer sus ideas. Madrugan a las emisoras de radio para que su voz retumbe en el escenario regional. Contratan cuñas, diseñan estribillos con mensajes rebuscados que nadie entiende y reparten hojas volantes para que los potenciales electores los recuerden.
En lo personal, mi voto será por candidatos de la región. También los hay buenos, no disponen de muchos recursos, son honestos y su ejercicio público ha sido transparente.
Ibagué, 12 de marzo de 2010
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