La fiebre del oro

“Yo no sabía que la humanidad padeciera por falta de oro. Yo lo he visto en pequeña cantidad. Sé que es muy maleable, pero no tan maleable como el ingenio. Un gramo de oro puede dorar una gran superficie, pero no tanto como un grano de buen juicio”.

Henry D. Thoreau

Mientras la dirigencia política tolimense proclama por estos días su incondicional apoyo al partido uribista y sus electores sueñan con las bondades de lo que será un gobierno de unidad nacional, no deja de llamar la atención la creciente fiebre del oro que padecen algunos líderes regionales. Es la misma fiebre que reflejan en los rostros funcionarios del medio ambiente, del ministerio de minas, de ingeominas y de la propia presidencia de la república, quien trazó la política denominada “Colombia minera”, una estrategia que espera a cualquier precio convertir el país en 2019 en la primera nación latinoamericana en explotaciones mineras.

No en vano se han concesionado más de cuatro millones de hectáreas en nuestras tres cordilleras a través de títulos mineros que han despertado la fiebre del oro y la voracidad de las multinacionales. La punta de lanza de esta violación constituiría el proyecto La Colosa, ubicado en el municipio de Cajamarca, Tolima. El impacto nacional de esta fiebre que no tiene cura conocida, sería el desplazamiento forzado de un millón de familias campesinas, como resultado de la compra de tierras a precios irrisorios, de la intimidación, e incluso del bombardeo. Por ese camino seguramente irá el gobierno de unidad nacional.

Sorprende que esta fiebre, esta ambición y esta ignorancia, la misma que padecieron los conquistadores en busca de Eldorado, desconozca decisiones históricas como la que acaba de adoptar el Parlamento Europeo con su resolución del 6 de mayo, en la que prohíbe de manera rotunda el uso del cianuro en minería en su continente en virtud a que es imposible predecir su manejo; los niveles de riesgo por contaminación a las comunidades y al agua, son demasiado altos. Que respondan los que regionalmente ahora se consideran amigos y discípulos incondicionales de la mal llamada “mega minería sostenible”, cuál sería el impacto que podría tener sobre la población tolimense, sobre la biodiversidad y sobre el agua el transporte, manipulación y uso de dos millones de canecas de cianuro que consumiría el proyecto La Colosa.

Para lo que estamos viendo impávidos en el país y lo que está pasando en el Tolima, donde un puñado de sus dirigentes ahora pregonan que el único camino para salir del subdesarrollo es apoyar la mega minería a cielo abierto, debemos confesar que tiene razón Henry D. Thoreau, considerado uno de los más grandes pensadores de Estados Unidos en el siglo XIX. “El buscador de oro es el enemigo del trabajo honrado, sean cualesquiera las restricciones y las compensaciones que haya. No es suficiente que me digas que trabajaste mucho para conseguir el oro. También el Diablo trabaja intensamente”. Más adelante agrega: “¿Fue Dios quien nos indicó que ganáramos así la vida, cavando donde no plantamos, y que El nos recompensaría acaso con una pepita de oro?”.

Pregúntenle ustedes dirigentes tolimenses que han ido de paseo al Brasil a conocer una pequeña mina ¿en qué se ha gastado Anglogold Ashanti más de 52 millones de metros cúbicos de agua por año en sus diferentes proyectos mineros en el mundo, según reza un informe de la misma multinacional que circula en internet? ¿Luego no es que la minería con cianuro consume poca agua?

Por favor señores miembros de la dirigencia regional, como dice Thoreau, reconozcamos que nos hace falta ingenio y buen juicio. Por culpa de esta pereza calentana y esta mentalidad feudal tenemos seriamente comprometido y amenazado el futuro del Tolima. Si Cajamarca es reconocida como despensa agrícola nacional ¿vamos a poner en peligro la vida de miles de campesinos que no saben otra cosa distinta que labrar la tierra y ganarse el sustento honrado? ¿Dejaremos sin agua el plan del Tolima, para satisfacer la voracidad de una multinacional que solo viene por el oro a cambio de unas pingües regalías?

En lugar de esa explotación minera proponemos crear una embotelladora que se llame “Aguas La Colosa”. Así garantizaríamos que no se destruyan más de 160 nacimientos de agua, velaríamos por el cuidado de un área en la que se han identificado 35 especies vegetales por hectárea y aseguraríamos la protección de la biodiversidad como el más valioso recurso del futuro.

Ibagué, 11 de junio de 2010

No hay comentarios: