El oscuro cabildeo

Absorto estoy frente al subrepticio cabildeo que despliegan por estos días los líderes de unos grupos privados que apenas pasadas las elecciones y antes de inaugurar cada nuevo gobierno, ejercen todo tipo de marcación bajo el ropaje de ser voceros de proyectos y de su “capacidad” para liderar iniciativas que podrían beneficiar a la ciudad y a la región. Lo que no expresan es su desmesurado –a veces desesperado- afán de asegurar presupuestos que les garantice la operación a sus menguadas instituciones. Suena esto más a una confabulación para envolver a los recién electos gobernantes.

Desde la perspectiva política, es ideal que un mandatario convoque los diversos actores a pensar en el desarrollo. El principio de construir desde la diversidad de visiones, conceptos y aproximaciones, ha sido siempre positivo. Lo que no se debería permitir, en aras de la democracia y del respeto a los miles de electores es que grupos cerrados, amos y señores del privilegio, desde su nuevo “club social”, aspiren a tejer una interlocución más parecida a un monólogo y a todas luces nefasta.

Actúan poniendo en marcha una estrategia simple: se auto proclaman voceros de una mancomunidad privada que defiende intereses empresariales. Se dicen constructores del presente y del futuro. Se consideran la voz oficial y cargan bajo el brazo el roído paquete que relaciona proyectos de difícil ejecución con los que sacarían al Tolima y a Ibagué del actual estado de postración y de atraso empresarial en que se encuentra. En esta instancia, lo que importa no es con cuántos votos eligieron al gobernante. Lo que menos les importa es el esfuerzo heroico del candidato en días y noches enteras recorriendo barrios y veredas, a donde ellos nunca irían, para convencer a líderes y personas de bien que respalden su propuesta de gobierno. A ellos, a los que me refiero, no les interesan las propuestas y menos conocer la cruda realidad de barrios empobrecidos y veredas olvidadas. Para ellos, el desempleo es apenas un concepto del que de vez en cuando hay que hablar para hacer creer a la sociedad donde viven, que se trasnochan pensando en soluciones a los descomunales problemas que padece esta región.

Doble mentira. Lo que estos oscuros personajes desean es acceder a los privilegios de un poder que nunca han construido pero del que siempre se han lucrado. Ir en pos de él a cualquier precio. Se valen entonces de invitaciones privadas, de cocteles y de comidas, para convencer al nuevo gobernante que comparten una vieja y sincera amistad. Nada más falso y más dañino para la gobernabilidad que un Alcalde y un Gobernador accedan a estos fortuitos reconocimientos sociales que de manera sistemática y reiterada, muy parecido a lo que se tipifica como acoso sexual, tienden los líderes de estos grupos para apropiarse de una parte del jugoso ponqué presupuestal.

Gobernantes: devuelvan la página de su vida seis meses, uno, dos o tres años atrás. Hagan la lista de sus verdaderos amigos y de quienes los acompañaron en su soledad en ese difícil tránsito hacia la cima del poder. Les pregunto: ¿quiénes de esos anónimos personajes que hoy los sientan a manteles, los invitaron a sus casas o los llamaron a darles una voz de aliento? ¿Quiénes personalmente o a nombre de qué empresa o institución les hicieron algún aporte económico y los animaron a continuar con su lucha? Estoy seguro que ninguno. Como la fiera en cacería, estuvieron sí muy atentos al momento del triunfo. Por este cabildeo mediocre es que estamos como estamos.
Coletilla: ¿Por qué en el encuentro tolimense al gobernador Osorio no lo incluyeron en el programa para que hablara? Es que ya está de salida.

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