Soñadores, pero del atraso

“Debe tenerse presente que la tragedia en la vida no reside en no lograr sus objetivos; la tragedia consiste en no tener objetivos por lograr, no es ninguna desgracia morir con sueños incumplidos, sí lo es en cambio no soñar. No hay desdicha alguna en no llegar hasta las estrellas a las cuales dirigirse, no es el fracaso, sino la pobreza de espíritu, la que constituye el auténtico fracaso”, decía Benjamín Mays.

Tomo esta cita de Cornejo para afirmar que en las sociedades hay distintos tipos de soñadores. De éstos depende el desarrollo o el atraso. La humanidad está llena de ejemplos que ilustran esta afirmación. Para no ir tan lejos voy a empezar con una pequeña historia local: Un amigo me contó hace poco que aspiraba a un cargo en la ciudad y literalmente lo descartaron porque al encargado de recibir las hojas de vida le pareció que el aspirante era “muy soñador”, es decir, que se la ha pasado por años moviendo proyectos que no ha podido concretar, que ha tocado puertas en los distintos gobiernos y en el sector privado, que ha intentado convencer a los escépticos que se la pasan por ahí de reunión en reunión y de junta en junta (a quienes no les gusta soñar porque esa práctica cotidiana les quita el sueño y es más relajante el bostezo) y que ha remado mil veces contra la corriente.

Lo que podemos decir es que como sociedad regional no tenemos objetivos de largo plazo por lograr y nos invade una cierta pobreza de espíritu. Por eso a quien tiene sueños por compartir en el Tolima, siempre le va a llover la horda de cangrejos para impedirle salir. Para no caer en exageraciones, prefiero describir tres tipos de soñadores que hay en esta tierra: Unos son los políticos, los hay de todas las pelambres, algunos sueñan con llegar al Senado, o a la Cámara, o a la alcaldía, o a la Gobernación, o a la asamblea, o al concejo; aunque hay honrosas excepciones, muy pocos van en pos de servir a su pueblo, la mayoría sabe que la política genera reconocimiento personal y riqueza, casos se han visto de políticos que aprovecharon muy bien su cuarto de hora; los hay también que al alcanzar su sueño se dedicaron a vegetar porque la dignidad les quedó grande, delegaron su responsabilidad en funcionarios de bajo perfil y se escondieron en una urna de cristal que los alejó de la realidad y de sus compromisos con el futuro. Sé que les lloverá rayos y centellas.

Otros soñadores son los que hablan del futuro como si estuviera asegurado, sueñan con mantenerse en los cargos que presumen como propios hasta que los pensionen y representan a entidades de diverso orden, asisten a eventos, se toman fotos y siempre para ellos la ciudad y el Tolima son lo máximo, los problemas no existen y las voces disonantes son las de los amargados que jamás llegarán a ocupar sus posiciones.

Y hay otros, los que trabajan para concretar sus sueños, para mantener sus principios, los que no toman regalado nada porque todo lo construyen. Los que han abierto camino, los que luchan, los que se esfuerzan, es un puñado de hombres y mujeres dispersos que se arriesgan en solitario a conquistar la cima de la montaña.
A ellos quisiera unirme para intentar lo imposible.
Ibagué, 14 de agosto de 2008

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