De aprobarse por parte del Ministerio del Ambiente a la multinacional AngloGold, la sustracción de área para la exploración de oro diseminado en el proyecto “La Colosa”, prácticamente se protocolizaría lo que sería en el futuro una explotación minera que generaría un daño ambiental de consecuencias incalculables en la zona de Reserva Forestal Central, amparada por la Ley 2 de 1959 y por el Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca del río Coello, que determinó como uso prohibido del suelo, en las áreas de los tres títulos mineros de AngloGold en Cajamarca, la minería de oro a cielo abierto y aluvión, minería de aluvión o simplemente minería.
Señores de AngloGold: muéstrenos fotografías de lo que han sido sus explotaciones en las siete minas de oro que tienen en Sudáfrica; explíquenos cómo se destruyó un río en Ghana, e ilústrenos por qué después de siete años de explotación de la mina de Morila, Malí sigue siendo “uno de los tres estados más pobres del mundo”.
Una cosa es que ustedes quieran sacar el oro invisible que hay en nuestras fértiles montañas, y otra muy distinta que vayan a causar un impacto ambiental irreversible, del que se arrepentirán las generaciones futuras. Expertos en minería y la bibliografía consultada afirman: que el proceso de recuperación ambiental por destrucción minera podría tardar ocho mil años. Es más, muéstrenos un solo ejemplo, que certifique que después de una explotación a cielo abierto, se hayan restituido, a su estado natural, las áreas que han intervenido.
Para que el Tolima sepa lo que significaría una explotación a cielo abierto, como la que en una fase posterior a la exploración, haría la multinacional mencionada, debo decirles: 1. Para extraer un gramo de oro se pulveriza una tonelada de roca. Esto significa que si se van a extraer 13 millones de onzas troy de oro, se requerirían pulverizar más de 404 millones de toneladas de roca y 2. En este proceso de extracción el consumo de agua sería pavoroso: 86.400 metros cúbicos cada 24 horas. La mayoría de esta agua saldría de las napas subterráneas, lo que alteraría todo el sistema hídrico de la región. Lo que tendríamos en el futuro sería una gigantesca cantera que arrasaría con las fuentes hídricas, con mamíferos, aves, anfibios, invertebrados y especies vegetales.
En una explotación de estas dimensiones ¿qué pasaría geomorfológicamente con las montañas, qué ocurriría con el sistema hídrico en el que hay 23 quebradas y 383 drenajes naturales, qué acontecería con el volcán Machín, recibiendo el impacto de la explosión de 800 mil toneladas de dinamita, qué sucedería con 25 mil hectáreas que reciben más de 9 metros cúbicos por segundo en Usocoello y qué acontecería con el agua para los acueductos de Chicoral, El Espinal y Coello?.
Próxima entrega: Oro y violación normativa
Ibagué, 19 de febrero de 2009
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