No rotundo a “minería salvaje”

Podría decirse que la preservación del patrimonio ambiental del Tolima y en general el de la nación, están prácticamente en vilo por lo que pueda pasar con la solicitud de sustracción de área en el proyecto La Colosa de Cajamarca realizada por la multinacional AngloGold Ashanti al Ministerio del Medio Ambiente.

Después de la audiencia pública de Cajamarca el pasado 20 de febrero de 2009, quedó claro que la puja entre quienes apoyan el proyecto minero y quienes se oponen de manera sistemática a su viabilización, deberá resolverse a la luz de los principios ambientales consagrados en la Constitución colombiana, a la luz del respeto a los convenios internacionales de diversidad biológica, cambio climático, lucha contra la desertificación y protección de especies en peligro de extinción, entre otros, y a la luz del concepto emitido por el Procurador General de la Nación, “como Jefe del Ministerio Público y en representación de la sociedad”, quien desde noviembre pasado le solicitó al Ministro del Medio Ambiente Juan Lozano Ramírez “...que sea negada dicha petición de sustracción, toda vez que resultaría contraria a las normas constitucionales y legales de protección y defensa de los recursos naturales y de los derechos colectivos”.

Bajo este marco jurídico, cobra especial relevancia el concepto de la Procuraduría Ambiental del Tolima quien consideró como inaceptable que Ingeominas hubiera otorgado tres títulos mineros a la multinacional mencionada dentro del área de Reserva Forestal Central amparada por la Ley 2 de 1959, desconociendo la normatividad establecida por el Código de Minas en el Artículo 34 de la Ley 685 de 2001, desconociendo una sentencia de la Corte Constitucional al respecto, desconociendo el Código de Recursos Naturales que sólo permite en áreas de reserva el aprovechamiento racional de los bosques y desconociendo el Decreto 1729 de 2002 que ampara la preservación, conservación, protección y prevención del deterioro, en especial de los recursos hídricos. Es tan sensible en este aspecto el área donde se ubica el proyecto minero La Colosa, que estudios ambientales han determinado que en la zona existen 13 quebradas principales y 383 drenajes naturales, considerados un verdadero sistema nervioso fácilmente vulnerable a cualquier actividad económica que vaya en contravía con los principios de preservación del medio ambiente.

Otro obstáculo insalvable reseñado por la Procuraduría Ambiental hace referencia a la contradicción del proyecto minero con el Acuerdo 032 de noviembre 9 de 2006 donde Cortolima adoptó oficialmente el Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca Hidrográfica Mayor del río Coello y en el Acuerdo 026 de noviembre 13 de 2007 donde estableció “como uso prohibido del suelo labores de minería a cielo abierto, minería de aluvión o simplemente minería”.

Deficiencias del estudio ambiental

Cortolima, la autoridad ambiental del Tolima, adscrita a la Red Nacional de Corporaciones Autónomas Regionales que dependen del Ministerio del Medio Ambiente, amparada en una evaluación eminentemente técnica, dio su no rotundo al proyecto minero La Colosa, en virtud a que el estudio ambiental presentado al Ministerio por la multinacional AngloGold Ashanti para que se le apruebe la sustracción del área dentro de la Reserva Forestal Central, “adolece de diversas inconsistencias y deficiencias en los distintos capítulos que lo componen”.

Estas son algunas de las fallas protuberantes reseñadas por la Corporación: 1. El estudio no está articulado con los diversos planes regionales de protección de cuencas hidrográficas y de ordenamiento forestal y ni siquiera con el Plan Nacional de Desarrollo. 2. En el capítulo de Suelos se limita a hacer “una descripción muy breve” y no toma en cuenta el concepto del IGAC quien “considera que en este tipo de suelos es necesario dejar prosperar la vida silvestre y proteger las fuentes de agua, la flora y la fauna”. 3. El estudio de la multinacional “plantea que el Indice de Aridez es también llamado Indice de Humedad o Indice Hídrico, lo cual es un error conceptual, ya que el Indice de Aridez define el porcentaje de falta de agua y el Indice de Humedad o Hídrico es el porcentaje de exceso de agua”. Agrega la Corporación que es indispensable conocer la oferta y demanda hídrica y “el estudio solo contempla la oferta, lo cual impide conocer la presión actual sobre el recurso hídrico”. Este es el temor principal de los usuarios del distrito de riego de Usocoello, quienes ven una seria amenaza en el proyecto minero que pondría en peligro el suministro de agua para la irrigación de 25 mil hectáreas en el plan del Tolima. 4. “…la caracterización de la Línea Base presenta deficiencias…especialmente (de) oferta y calidad hídrica subterránea, índice de escasez, oferta y diversidad de flora”. Por estas, entre otras razones, Cortolima “considera inconveniente para el departamento del Tolima” que el Ministerio del Medio Ambiente “conceda la sustracción del área de la Reserva Forestal Central solicitada por la firma AngloGold Ashanti Colombia para adelantar actividades de exploración minera”.

“El país no es el oeste salvaje”

Un verdadero rifirrafe ambiental se presentó esta semana en las altas instancias del gobierno nacional, cuando Gerardo Cañas, vocero para Colombia de la empresa minera Olami se fue lanza en ristre contra el Ministro del Medio Ambiente al afirmar que "no podemos acabar con el sector de la minería en Colombia por cuenta de los caprichos del ministro Juan Lozano". El empresario, en declaraciones a El Espectador, expresó su descontento porque el gobierno ha cambiado las reglas para la inversión extranjera y ha generado inestabilidad e incertidumbre entre las multinacionales. "Existe una inestabilidad jurídica y las empresas extranjeras se han dado cuenta que este país no es serio y no cumple”. De otro lado, aseguró que la presencia de las multinacionales y “la minería de este país depende de lo que pase con la Mina La Colosa. Si se cierra el proyecto, las multinacionales de la minería se irán del país…”.

Por su parte, el ministro Juan Lozano, también en declaraciones al diario nacional fue enfático en afirmar: "He sido absolutamente respetuoso de las normas vigentes (en minería) y es mi deber como ministro asegurar un pleno cumplimiento de la ley. Por eso no podemos permitir en Colombia minería salvaje; bienvenida a Colombia la minería sobre la base del cumplimiento de las obligaciones sociales y las ambientales". En seguida hizo referencia a la necesidad de preservar los intereses colectivos: “lo que no podemos permitir en nombre del interés general de los colombianos, es que se vulneren las disposiciones ambientales que rigen en todo el territorio nacional". Y al final concluyó: "este no es un país del oeste salvaje en el que pueden llegar a desconocer las normas vigentes". Autoridades ambientales del Tolima y ongs locales consultadas, expresaron su beneplácito por las declaraciones del ministro Lozano porque privilegia la responsabilidad del Ministerio del Medio Ambiente de ser respetuoso de la Constitución Nacional, de la normatividad ambiental vigente y porque defiende con carácter el patrimonio público de la nación.

Proyecto minero vs regalías

Una de las razones principales expuestas por la multinacional AngloGold Ashanti, por el Comité de Gremios Económicos del Tolima en cabeza de la ADT (quienes un domingo veraniego visitaron la mina), por algunos dirigentes del departamento y por miembros de la comunidad de Cajamarca, quienes palabras más, palabras menos, consideran que el proyecto minero La Colosa sería un importante generador de empleo y contribuiría con las regalías al desarrollo regional.

En un ejercicio de matemática simple se diría que en el eventual caso que el departamento recibiera 5.000 millones de pesos anuales, del 4% que le corresponde a la nación por ley, este dinero alcanzaría para hacer un mantenimiento anual a 250 kilómetros de vías terciarias, de una red total de más de 10 mil kilómetros de estas vías, que están a cargo de Invías, del departamento y de los municipios. Y si el departamento requiriera construir una carretera nueva, el dinero de las regalías de la mina de Cajamarca alcanzaría para construir escasos 5 kilómetros, a razón de mil millones por kilómetro. Ahora, si se mira el presupuesto departamental, se observa que la Gobernación del Tolima realizó en 2008 inversiones por más de 558 mil millones de pesos. La pregunta del millón es si se justifica un sacrificio ambiental irreversible y de consecuencias incalculables y nefastas para el Tolima, a cambio de unas pírricas regalías que no alcanzarían ni para calmar el último suspiro de un enfermo terminal.

Proyecto minero en cifras

- Ingeominas otorgó en 2006 a la empresa Kedahda S.A. (AngloGold Ashanti) tres títulos mineros entre los departamentos del Tolima y el Quindío que cubren un área total de 10.739 hectáreas ubicadas entre Cajamarca y Salento, donde se localizan los últimos bosques de niebla de la cordillera central.
- En una eventual fase de explotación en el área del proyecto minero se removerían 30.000 toneladas diarias de roca que serían pulverizadas para capturar con cianuro el oro invisible.
- Diariamente se requerirían 86.400 metros cúbicos de agua para mover la gigantesca operación minera. La mayoría del recurso hídrico saldría de las napas subterráneas.
- El proyecto minero requeriría dos millones de canecas de cianuro (químico altamente tóxico y letal para los seres humanos, para los animales y las plantas) y 800 mil toneladas de dinamita.
- El potencial de oro se estima en 13 millones de onzas Troy que tendrían un valor aproximado de 11.700 millones de dólares.
- El sistema hídrico cuenta con 13 quebradas que aportan sus aguas al río Bermellón, afluente principal del río Coello, otras 10 quebradas localizadas por fuera del área de concesión y 383 drenajes naturales.
- Se encuentran identificadas 64 especies de aves, “que representan el 3,63% del total de especies para Colombia”. El “perico paramuno se encuentra en peligro de extinción debido a la destrucción de su hábitat boscoso”.
- 2.400 familias dependen del agua en el plan del Tolima para uso agropecuario y con el agua que nace en Cajamarca se surten los acueductos de Espinal, Chicoral y Coello.
Ibagué, febrero 27 de 2009

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