El ejemplo de transparencia que dio la nación desde el ministerio de agricultura con su programa estrella ratifica una vez más el excelente momento del país. Nunca antes se habían dispuesto de recursos ilimitados para que vuelva a florecer el campo. Luego de varias centurias de atraso y pobreza al fin tenemos quién otorgue préstamos no reembolsables a los pequeños agricultores que demuestren ser poseedores de por lo menos cinco mil hectáreas. A este Estado seguro y democrático poco le importa el minifundio. Sabe que desde las chagras no podrá atraer nuevos inversionistas. Por eso se la juega a fondo con las reinas de belleza y con los potentados porque ellos pueden disponer de la platica que se requiera en caso de alguna nueva encrucijada del alma.
Como ha sido tan exitoso el programa y las arcas rebosan de abundancia, el árbol genealógico de los uribitos invocando la memoria de su padre, decidió meterle un fuerte empujón al crecimiento de departamentos como el Tolima y de ciudades como Ibagué, donde por arte de magia el desempleo desapareció. Para eso programó un consejo comunitario al que invitó: a los confeccionistas por ser uno de los sectores productivos más vaciados que existen y porque además los bancos cogieron la manía de no prestarles plata porque la mayoría aparece reportado en las centrales de riesgo; a los microempresarios del calzado, del cuero, del tamal, de la lechona, de la avena y de los huesos de marrano; a los pocos vendedores ambulantes que quedan por las calles porque no se les ha dado la gana de irse a trabajar al multicentro que la alcaldía construyó para ellos; a los contratistas que están arreglando la calle 10 y la carrera primera y a los que adjudicaron los contratos, porque son ejemplo de eficiencia en el manejo de los recursos públicos que vendrán desde Bogotá; y a los exitosos empresarios que asisten religiosamente a los clubes sociales a hablar de plata, así sus esposas no tengan ni para el mercado, porque a la hora de la inversión la mentalidad positiva es lo que cuenta.
Ese día será glorioso para el Tolima. Los asistentes sin excepción saldrán contentos porque previamente los uribitos habrán depositado en el centro de convenciones la platica que entregarán en paqueticos de 500 millones. Eso sí el único compromiso es que los créditos sean bien invertidos como en el ya patentado programa agro, ingreso seguro.
Ibagué, 23 de octubre de 2009
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