Entre riquezas y abandonos

Desde la abandonada casa de Jorge Isaacs y a lo largo de todo el abandonado cañón del Combeima, éste es el espacio natural más bello de los ibaguereños. Aun cuando la presión de sus habitantes y de los turistas es alta, conserva su riqueza. Remontémonos hasta El Silencio: Palmas de cera, dulumocos, encenillos, siete cueros, yarumos, guamos, cedros, carboneros, laureles y manos de oso; en el grupo de las herbáceas hay ciento veinte especies de orquídeas, anturios, bromelias, begonias, cola de caballo y helechos; y en las aves, hay colibríes, tucanes, loros, tángaras, trepatroncos, barranqueros, atrapamoscas, mirlas, toches, águilas y palomas. Esto sin incluir insectos, gusanos y anfibios.

Es cierto que hoy existe más conciencia sobre el significado de cuidar este patrimonio natural. Pero la pedagogía y el cambio de las prácticas culturales, hacia los turistas, los habitantes del cañón y los mismos campesinos, debe incrementarse so pena de continuar un deterioro que puede ser irreversible. Ratifica su riqueza ecológica que el Combeima es el principal abastecedor de agua de Ibagué. Y se ha convertido en uno de los lugares que los ibaguereños más visitan. Unos mil vehículos se movilizaron el fin de semana pasado por el cañón, me dijo un amigo que almorzó en Los Guaduales. En Chapetón, Tres Esquinas, Llanitos, Pastales, Villa Restrepo y Juntas, el turista encuentra una amplia variedad de platos de la cocina tolimense. Desde las arepas de queso y de chócolo, los caldos de pajarilla y de costilla y la trucha en diversas opciones, hasta el sancocho de gallina criolla de Gustavo en el restaurante El Pijao de Juntas, el que recibe la más alta calificación de propios y extraños por su secreta exquisitez. El hotel Iguaima sigue siendo el lugar con la mejor infraestructura hotelera y el que tiene mayores opciones hacia el futuro. Su adquisición por empresarios privados, da cuenta de la confianza y de sus grandes posibilidades ecoturísticas.

Por su potencial, el cañón del Combeima debe ser incluido dentro los planes de desarrollo de la Gobernación del Tolima y de la Alcaldía de Ibagué. La caravana turística que organizaron los dos gobiernos, puede ser el comienzo de algo interesante que contribuya a mejorar las condiciones sociales y económicas de una comunidad pobre. La recuperación definitiva de la carretera hasta El Silencio, la organización de la oferta gastronómica, la cultura del servicio, el acceso en buenas condiciones a las frutas, a las verduras, al queso campesino y al pollo “casero” a través de un centro de acopio que por fin veamos en operación en cualquiera de los caseríos, son algunas de las responsabilidades que podrían liderar Barreto y Chucho. La vinculación de las universidades y otras entidades es urgente, para que el frente común por el cañón del Combeima, no se quede en la ejecución de acciones aisladas. Los adelantos turísticos del cañón del Chicamocha en Santander o la excelente oferta que uno encuentra en el cañón del Cocora en el Quindío, nos muestran que sí es posible desarrollar espacios para atraer turismo.

Gobernador, por el afecto que Usted siente por el cañón, sé que puede liderar la conformación de un comité, para que las autoridades gubernamentales y privadas piensen en un proyecto integral, sistémico, que acoja lo productivo, la agroindustria, el turismo, lo ambiental y lo cultural. Misael Valbuena, que acaba abrir al público el acceso a su finca en teleférico, espera, como otros, acciones inmediatas.
Ibagué, 25 de abril de 2008

No hay comentarios: