Inventar el futuro

“El mejor camino para predecir el futuro es inventándolo”, reza el significativo eslogan del Centro Tecnológico y Textil de Bélgica, CENTEXBEL, que tuvimos la oportunidad de conocer hace quince días en una misión organizada por el Centro de Investigaciones Textiles de Colombia, CIDETEXCO.

Hace diez años la industria textil belga generaba sesenta mil empleos directos a partir del procesamiento y la producción de la lana. No ejercían mayor liderazgo en Europa, ya que su comercialización estaba enfocada al consumo interno. Un grupo de empresarios trazó una línea al futuro y concluyó que con esa industria, el sector textil terminaría relegado y estaría en serio peligro de desaparición. Definieron una estrategia: atender mercados de nicho. Es decir, ir paulatinamente cambiando la vocación y la cultura de esos miles de empleos que dependían de la lana, para empezar a producir y comercializar lo que llamaron textiles técnicos. Una serie de productos que prácticamente ninguna empresa europea atendía. Y juntaron el sector en CENTEXBEL, un centro que a partir de la investigación empezaría el proceso de reconversión productiva.

Así iniciaron lo que sería un exitoso mercado que vende tapetes para el hogar y la industria, cortinas, accesorios, colchones, parasoles, textiles con aplicaciones técnicas para ingeniería, construcción de carreteras, obras civiles, bandas transportadoras, materiales para aviones, trenes, carros y barcos. Luego desarrollaron lo que llaman textiles médicos y textiles inteligentes, a través de los cuales se hace un monitoreo a los usuarios de estas prendas que les mide el ritmo cardiaco y están conectados a un GPS para que en caso de una eventual dolencia, un organismo de socorro los asista en el lugar donde se encuentren.

El centro afilia hoy a ochocientas empresas textiles que existen en Bélgica y a cien compañías multinacionales y organizaciones de diverso orden que requieren de sus servicios. El resultado de esta visión es que el 80% de su producción se exporta a Europa y estados Unidos. Facturaron el año pasado con sus productos siete mil millones de euros y procesaron cuatrocientas seis mil toneladas de fibras sintéticas (polipropileno, nylon y poliéster, entre otras). Con la creciente demanda del mundo textil, han centrado nuevas investigaciones en telas llamadas eco-amigables, es decir, que las fibras utilizadas no causan daños a las personas ni al medio ambiente. Y efectúan más desarrollos en productos con mayor especialización. Ya cubren con sus prendas sectores tan atractivos como los deportes, la salud, la seguridad (hacen materiales antibalas con telas ultralivianas) y la protección industrial.
Salimos con Marcos Jara de CENTEXBEL con la conciencia clara de cómo se inventa el futuro. Con vocación, con decisión, en equipo y con un sentido claro de oportunidad y de amor por el país. Bélgica es una nación más pequeña de lo que es el Tolima, pero la férrea voluntad de su dirigencia empresarial hizo posible en diez años el milagro de transformar un sector estratégico en su economía. Similar ejercicio habíamos hecho una semana atrás en Paris en Premiere Vision y en Texworld, las ferias textiles más importantes de Europa. Vimos tendencias, texturas, colores y diseños elaborados por empresas de todo el mundo. Es clara que nuestra competitividad está muy lejana, ahora que el gobierno habla de firmar un tratado de libre comercio con la Unión Europea. La pregunta es con qué productos vamos a competir si en el campo de los textiles Asia e India ya elaboran prendas con mezclas de algodón orgánico, carbón de bambú y poliéster, o algodón y modal, dos fibras naturales de excelente acabado. Quienes estamos en el sector debemos movernos más rápido. Un ciclón viene en camino.
Ibagué, 14 de marzo de 2008

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