Una sola voz regional

Al cada vez más autoritario Presidente Uribe, nadie se había atrevido en el Tolima a hacerle un desaire como el que por cuenta del Gobernador Barreto sufrió en la pasada visita que hizo al Sena del Espinal. No haber asistido constituyó un acto de protesta, pero a la vez de gallardía por la displicencia de un Presidente hacia una región cada vez más empobrecida. Y con justificada razón. El antecedente fue el consejo comunal de Honda, que más que eso, fue una pantomima, definida literalmente como una comedia y una farsa, de la que el departamento no sacó ningún provecho. Como no lo sacó de los otros consejos que la Presidencia hizo en Ibagué, Natagaima, Chaparral, Melgar, etc. Sí vi en las memorias de esos consejos muchas promesas incumplidas.

Hasta la protesta de Barreto, la dirigencia política estaba muy contenta porque el gobierno nacional se comprometió con los macroproyectos que beneficiarán a la región: la doble calzada a Ibagué, el túnel de la línea y el triángulo del Tolima. Los dos primeros, no porque hubieran sido pensados localmente sino como parte de una estrategia para mejorar la infraestructura vial nacional. Y pare de contar. Las demás obras del gobierno central son del calibre de la granja para criar cerdos que la agradecida representante Rosmery Martínez le reconoció al Presidente. Lo que pudiera considerarse la última gran mentira de Uribe con el Tolima fue la venta de la represa de Hidroprado. Recuerdo ahora al exgobernador Osorio anunciar que esa “platica” (usando el mismo diminutivo del Presidente) se iba a destinar para arreglar las vías del departamento. A la protesta por la decisión unilateral del gobierno de vender la represa, también recuerdo al senador García quien dijo que la venta era un excelente negocio. Y detrás de él vinieron otros, en una especie de confabulación de los que siempre se arrodillan para que el hálito del todopoderoso los arrope. Uno de los patrimonios más importantes y queridos por el Tolima fue subastado con la autorización del alto gobierno y la “platica” se esfumó a otras tierras. Aquí nos quedaron y seguimos arrastrando las cadenas de la pobreza que cada día son más pesadas y que casi no podemos soportar.

En estas condiciones de desigualdad regional, porque otros departamentos han recibido recursos por billones; con esta orfandad política y con este silencio de la dirigencia que nos queda, la última perla del Presidente es que “no habrá más plata para el Tolima”. Es que nunca la hubo en las dimensiones que esta sufrida tierra la ha requerido. El sesenta y cuatro por ciento de pobreza que padece el Tolima, es una razón suficiente para respaldar la justificada rebeldía del Gobernador con el gobierno nacional. O nos tratan con dignidad y respeto, o no vuelvan siquiera a inaugurar más granjas de porcicultura.

Una sola voz regional debe rodear al gobernador Barreto. Podríamos, por fin, pensar en construir un estado regional autónomo en sus decisiones, capaz de interpretar el sentimiento colectivo, capaz de levantarse a exigir como lo hizo el diputado Gaitán, capaz de transformar “una comunidad inanimada, segmentada por intereses sectoriales, poco perceptiva y, en definitiva pasiva...”, en otra, consciente de su capacidad para establecer relaciones de igualdad y mutua cooperación con la instancia nacional y de orientar en forma planificada el desarrollo. Esto ya es gobernar distinto.

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