Aun creo en las buenas intenciones de Chucho Botero como alcalde de Ibagué y en su deseo de trabajar por el bien de la ciudad. Sigo manteniendo, sin embargo, serias dudas sobre su gabinete y su gobierno, la mitad cedido a sus pupilos de los gremios económicos. ¡Oh ironía! No votaron por usted y se quedaron con la mitad del poder local.
Cuando tomó distancia del partido liberal me alegré. Pensé que por fin llegaría un mandatario con la autonomía y el carácter para trazar un nuevo rumbo. Incluso imaginé que haría un corte cuentas con el anterior alcalde, a quien seguimos recordando por su avenida fantasma y porque en la última fase de su gobierno endeudó al municipio en 25 mil millones.
Y digo corte de cuentas, porque nadie que aspire a ser un líder puede desconocer y dejar engavetado un desembolso de semejante magnitud. A sabiendas que el municipio padeció las restricciones de la Ley 617, que limitó su maniobra financiera y su capacidad de inversión. Hemos cargado el lastre de la pobreza pública municipal, de la corrupción y de la improvisación, a tal punto, que una dosis de irresponsabilidad de 25 mil millones aplicada con jeringa en ayunas a los ibaguereños por don Rubencho, nos deja realmente en un estado de postración deplorable.
Si usted quiere seguir el mismo camino, por favor no lo haga. Aunque el Concejo le aprobará el nuevo endeudamiento de 40 mil millones, evite la tentación de creer que su gestión se medirá por huecos tapados. Cuando usted termine su gobierno, miles de esos huecos que pretende tapar ya se habrán convertido en cráteres como ha sucedido entre las calles 27 y 28 con carrera sexta donde en los últimos cuatro años he visto realizar por lo menos tres reparcheos. Alcalde, si va a comprometer los recursos futuros del municipio, que sea para una causa noble: Por ejemplo, mejorar la infraestructura de instituciones educativas, darle un especial impulso a la educación, invertir en el sector rural y en investigación.
Creo que a usted lo eligieron los ibaguereños para poner la casa en orden. Todavía está a tiempo de hacerlo. ¿Cómo es posible que de ese empréstito anterior hay aproximadamente nueve mil millones en un Certificado de Depósito a Término, porque aún no se han inventado cómo comprometerlos para el acueducto alterno? ¿Qué es esa vergüenza? ¿Nos vamos a comer el cuento que la plata está ganando buenos intereses? O sea, ¿nos endeudamos en 25 mil millones, para guardar nueve mil? ¿Así es como se maneja la hacienda pública?
He sabido de buenas fuentes que don Rubencho pavimentó calles cerradas y tapó huecos, para beneficiar a familiares de Concejales. ¿Es esto cierto? Que alguien responda. Como lo está haciendo Tolima 7 días, quiero de verdad ver operando las unidades investigativas de los otros medios de comunicación. ¿Para qué sirven el ají y la calumnia, mientras la ciudad sigue al garete? ¡Qué maridaje tan dañino el que estamos presenciando!
Por todo esto, Alcalde, nos hastiamos de tanta politiquería. No hipoteque a Ibagué de esta manera. Está de por medio su futuro y el de la ciudad.
Marque una huella que perdure.
Ibagué, 11 de septiembre de 2008
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