Jimmy Torres, Wilson Báez, Leonardo Caicedo y doscientos cincuenta campesinos más, acompañados por labriegos de otras veredas y por organizaciones como Ecotierra, Coalas, Veeduría Ciudadana, Cosajuca y estudiantes de la Universidad del Tolima, se echaron al hombro en la vereda El Aguila, corregimiento de Anaime, municipio de Cajamarca, Tolima, “Conciencia Campesina”, una asociación rural que decidió rebelarse contra la multinacional del oro y el cianuro.
No quisieron recibir “gratis” tarros de pintura, menos migajas, y no se vendieron por un plato de lentejas como si sucedió en Ibagué. Se sintieron humillados el día que el león sudafricano les tiró la puerta en la cara en la audiencia pública de Cajamarca. Por eso crearon “Conciencia Campesina”, para defender su dignidad y porque respetan el futuro. “…algún día en los años venideros, tendremos al frente un niño que nos va a preguntar: ¿Y tú qué hiciste mientras se planeaba la destrucción de estas montañas?”.
Tienen plena conciencia que “vale más un litro de agua que una onza de oro”. Incluso saben, como dijo Leonardo Caicedo, que las quebradas La Arenosa y La Colosa producen 359 litros por segundo y que si a una empresa regional se le ocurriera asociarse con la comunidad para vender cada litro de agua a 100 pesos, al cabo de 24 años obtendrían el mismo dinero que “generaría el proyecto minero, con la diferencia de que los nacimientos de agua seguirían fluyendo”, el dinero se quedaría en el Tolima y en Cajamarca para promover un verdadero desarrollo y esas montañas permanecerían vírgenes por siempre.
Los campesinos de El Aguila y de otras veredas que constituirán sus propias organizaciones sociales saben que si se aprobara la explotación minera, “en esos millones de toneladas de montañas que irían a remover y a contaminar, no se podría nunca sembrar arracacha, arveja, papa y fríjol”.
Esta es su razón de ser. Porque tienen conciencia, hicieron una fiesta comunitaria en la vereda El Ródano-Arenillal-Travesías. Fuimos testigos de ese acontecimiento en pleno corazón de Anaime con Evelio Campos, el líder que la naturaleza encargó para defender esta tierra, con Luis Carlos Hernández el ingeniero y con Renzo García, el biólogo.
Con el auditorio colmado de campesinos libres, emergió la voz delicada de Delfina Fajardo cantando el himno de la vereda El Aguila: “Porque te llevo en la sangre y en los sentidos/ aquí me diste la vida terruño mío/ por eso te quiero tanto/ te adoro mucho y por ti yo vivo/”.
Ibagué, Abril 23 de 2010
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1 comentario:
Lastima que hasta ahora nacio la conciencia campesina, con tantos problemas ambientales que existen desde hace tiempo en Cajamarca y en todo el Tolima, pero nacio la conciencia solo para criticar y las propuestas para las soluciones donde están?
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